miércoles, 28 de septiembre de 2016

Yo me canto y me lloro

Los dominicanos que viven en Estados Unidos anhelan estar en su país para disfrutar de los dulces, los juegos, la Semana Santa, las habichuelas con dulce, el yaniqueque, la arepa. Esa menta verde y el café que nos identifica no lo ‘depinta’ nadie. Antes, la mayoría se iba de vacaciones a donde su familia, llevándole de todo a su gente y hasta al vecindario, un jaboncito, un polochecito, un par de tenis, etcétera. 
Normalmente la gente cree que los que viven en la Gran Manzana tienen dinero y muchos tienen que ‘cantearse’ aunque sea con 20 dólares. Esos regalos de televisores, radio, plancha y licuadora aunque fueran usados pasaron a la historia ya que nadie puede ni quiere cargar con ellos. 
 Conozco algunos que anuncian su visita y en el Facebook comentan que irán a visitarte, pero después que llegan se instalan donde sus familiares más cercanos y prefieren gozar a lo callaíto y darse su gustito de una comidita casera, ya que eso es lo que más falta hace, eso sí, tienen que regalarle una cervecita al que está ‘josiando’ a la vera de la galería ya que los tildan de ‘millonarios’.
 
Guiso de bacalao con papa

También se da el caso de que otros prefieren pasar sus vacaciones en un hotel, escogiendo Punta Cana y ni llegan a la Capital ni al pueblo que los vio nacer. A esos los tildan de ‘comparones’. Mejor incluyen a dos o tres en el paquete hotelero para disfrutar esos días de remanso y no lo veo mal, ya que el que está en Estados Unidos tiene que guayar bien la yuca, aunque muchos no lo crean y cuando le dan esos días deben descansar. Pero como quiera critican, porque al ser humano le encanta vernos ‘en olla’. 
No es que me canto y me lloro, es que como quiera hablan. Otra situación que se da es que otros duran 20 años sin pisar tierra dominicana y también lo critican. 
Lo único que no me gusta de algunos dominicanos que visitan su tierra es que comienzan a comparar y a quejarse, que si la limpieza de las calles y el no ceder el paso a los peatones, etcétera. y les informo que no es que ellos sean más educados sino que en esos países les ponen multas y por eso andan por la línea.

-------------------------
 Xiomarita Pérez
Columna Folcloreando 
Publicada en el Listín Diario el 28-09-2016

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Nadie coge el teléfono

Estando de visita en Nueva Jersey, Estados Unidos, noté que en este país la gente no toma el teléfono si no conoce el número y por eso no pude comerme un moro de guandules, con un pollito guisado y ensalada verde con aguacate, en la casa de la comadre Carmen de Jesús, en Manhattan.  
Quedamos en que nos juntaríamos un jueves o viernes al anochecer de la semana siguiente, pero como no se confirmó el día marqué el número de la casa, también del celular y salía la grabadora. En una oportunidad dejé el mensaje, pero no supe respuestas hasta que me traslado a este estado, la llamo y en esta oportunidad ¡por fin! hablamos. Dijo estar guapa conmigo porque me hizo una comida especial y no fui a su casa. Le expresé que me mantuve llamándola y ustedes saben qué me contestó, que ella si no conoce el número del que llama no toma el teléfono.
 
elcorteingles.es

Entonces, por ese sistema que tienen aquí, dominicanos y americanos, “sin “distingo”, me perdí de comerme ese ansiado moro. Cuando esa comadre cocina a mi no me importa caminar a pie para llegar a su casa y, aunque esté a dieta, esta comidita es un aliciente de vez en cuando para tranquilizar mi ansiedad  “carbohidrática”
Sepan ustedes que no he comido arroz en este país, solo locrio, moro, chambre y una vez concón en este mes y cuatro días. 
Pero volviendo a los aparatos de comunicación, la excusa que dan para no tomar el teléfono es que personas llaman de diferentes empresas e instituciones ofertando productos, servicios, también políticos en campaña, etcétera y no hay quien pueda con eso. 
Cuando me encuentro sola en una de esas casas no tomo el teléfono al menos que reconozca que es a mí. Al principio de mis viajes me pasó que tomé el teléfono en uno de los hogares que frecuento y cuando me están hablando en inglés le contesto en español  “no sé hablar español”, por decir no sé inglés, y colgué. Si viviera aquí tomaría el teléfono y si supiera inglés, lo primero que le diría sería: “Do you want to learn dance”?, o comienzo a hablarle el español dominicano, bien rápido, esperando que no sepa mi idioma y así, poco a poco se irían minimizando esas llamadas. 
También me informaron que hay llamadas robot, entonces para la próxima me comunicaré por “uasá”.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Cero uniforme a las domésticas



¿Y si voy al supermercado vestida con el mismo uniforme de mi doméstica, soy esclava también?
Tengo varias blusas cuello V y con dos bolsillos en la parte inferior, de las que usan los médicos, las enfermeras o “norsas” y dependiendo a quiénes atiendan es el estampado. Si son para médicos que trabajan en la sala de cirugía son verdes lisas, si son para la sala de pediatría son estampadas con muñequitos y así sucesivamente. También las que trabajan en salones de bellezas, las que cuidan niños, los de odontología, etc. 
 
Uniformes Batissa
Le pregunté  a Margarita (mi compañera de trabajo hogareño) si ella quería ese tipo de blusas con motivos frutales, para que esté más cómoda en la casa, ya que tiene bolsillos y la puede dejar en la casa para ponérsela al otro día y aceptó. 
Todavía no he tenido la oportunidad de salir con ella al supermercado, pero júrenlo, que cuando regrese a mi país me pondré mi blusa e iré con ella para ver a quién la ministra de la mujer meterá presa.
Las clases sociales que existen en nuestro país son tres: La clase alta, los saltos sociales y la baja, esta última pertenecemos Margarita y yo, ya que ambas tenemos que guayar la yuca. Ella para ayudar junto a su esposo a “subir” a su familia y yo para pagar los préstamos que debo.
Además de ese tipo de blusas, desde hace bastante tiempo existe otra indumentaria tradicional, pero principalmente la usan las que trabajan en casa de familia de alta clase social, ¿leyeron? Esa clase social que es rica de cuna, que no tienen complejos y es la vestimenta más linda, un camisero entallado,  de telas de guinga o cocaleca; de mil rayas o mallorquín, con bolsillos, abierto en la parte frontal, mangas cortas con puños blancos, el cuello también blanco. Incluso, el vestido tipo camisero lo considero como la indumentaria típica del pueblo dominicano, es el que se ha usado por siempre, con diferentes modalidades. He visto trabajadoras domésticas no uniformadas que no se tienen que bajarse para que se le vea la rabandola,  y también el “colalé”.
Considero que es más esclavitud  tener tres empleos para subsistir, como las enfermeras, que el sueldo no le da para nada y tienen que ‘buscárselas”, poniendo a los pacientes en riesgo, porque esas mujeres no duermen, es de trasnoche en trasnoche.
 
La Doncella Uniformes.com
Doy testimonio de que a mí me pasó con una de mis hijas que le suministraron una dosis de un medicamento broncodilatador duplicado y le dio una taquicardia. El subirle el sueldo es más importante para estas mujeres que el uniforme de las domésticas, pero además, si vamos a esto, las enfermeras o norsas son esclavas también, cuando salen con los enfermos al supermercado, a las clínicas con su “jefe” al lado. Es esclavitud, entonces, cuando las estudiantes con sus respectivos uniformes van a las ferias del libro, a exposiciones, a paseos con un uniforme diferente a las profesoras. 
También, cuando las mujeres de un ballet folclórico salen con su vestimenta a actuar y la directora vestida de civil. Las secretarias también son esclavas, porque además de usar uniformes diferentes a sus jefes tienen que soportar humillaciones, y ponerse “donde el capitán la vea”. ¿Y no es discriminación que en los colegios las hembras usen faldas y los varones pantalones?, para que dichas hembras no usen pantalones ceñidos. ¿O es para que los muchachos sigan con el juego del “espejito en el zapato”, para verles los “blumen” a las muchachas? 
Si ustedes chequean, solo estoy hablando de mujeres, porque es del Ministerio de la Mujer la presunta propuesta, pero en este caso también hay discriminación, porque ¿dónde está el Ministerio del Hombre? Por eso siempre digo que soy “machista-leninista”, porque no soporto esas divisiones si somos seres humanos. Lo que más daño ha hecho a este país es enfocarse siempre en los complejos, en las divisiones, en la discriminación, en la esclavitud, que si el pajón, etc
Y les digo algo, yo soy más racista  que todas las personas que hablan de discriminación y de negritud, porque me encanta la gente negra, la que no tiene complejos, la que ama su color, la que se siente orgullosa de sus orígenes. No la que se tinta el pelo de rubio, la que se pone colores pasteles para disimular el color de piel, las que se ponen productos en la cara para blanquearse, debilitándose la piel, lo que ayuda al envejecimiento. 
En fin, considero que los que salen en defensa de la no esclavitud, de la no discriminación de la mujer, están discriminando con sus hechos y este tema es tan profundo y tan delicado que con estas noticias más daño se le hace a la sociedad.

------------------------------
Xiomarita Pérez
Folcloreando
Publicado en el Listín Diario el 14-09-2016


lunes, 12 de septiembre de 2016

La artesanía nativa como elemento de identidad

video


José Diego Pérez es un artesano puertoplateño que desde pequeño tiene uno de los talentos más hermosos y es el de trabajar la artesanía, plasmando con su poder creativo un sello de identidad dominicana.
El también periodista, habla de la importancia del libro en la cultura, señalando que pocas personas tienen acceso a la publicación de libros por lo costoso que resulta, sugiriendo la modalidad alternativa, como funciona en algunos países latinoamericanos, haciendo el autor su propio libro artesanal, resaltando que la tecnología ayuda en dicho proceso.


En su taller, rodeado de objetos vintage, utensilios de trabajo y otros artículos que solo él posee, procura el reciclaje en todas las vertientes, que lo hace más funcional en el local que también alberga indumentaria de su uso, trabajada en parchos o “patchwork”, creando un estilo de rebeldía o protesta social.
Aunque confecciona  carteras, monederos, bultos, correas, porta pasaportes, etc., tiene varios años impartiendo talleres de encuadernación artesanal a los jóvenes y adultos interesados en aprender este arte.


José Diego, como artista, no oferta sus obras, prefiere  mostrarlas, regalarlas si lo considera, pero no que le pongan precio a su trabajo. 
En la actualidad elabora, además, unas libretas con varios tipos de amarre, utilizada también para los artistas escribir sus libretos, así como libros memorias de empresas y álbumes que reflejan las costumbres de antaño de guardar en físico retratos de los miembros de la familia en diferentes épocas y ciclos vitales. 

----------------------------------
Xiomarita Pérez
Texto, fotos y vídeo
Publicado el 12 de septiembre de 2016

miércoles, 31 de agosto de 2016

Mi indumentaria

Me encanta la cultura del mundo, respecto a la vestimenta,  costumbres, tradiciones, artesanía, música y baile, aunque en el aspecto gastronómico soy más cuidadosa, menos aventurera. Y pensar que la música y la comida es la puerta de cada país, pero no soy perfecta, algo raro debo de tener. A mucha gente le encantó mi vestimenta hindú que me puse para la boda de mi hija pequeña, que tiene más de 20 años en mi guardarropa. Esa vestimenta no es un sari, que es la típica de la India, es la vestimenta más popular de ese país llamada salwars-camis, totalmente diferente. 
 
El salwar es un pantalón ancho que va estrechando en los tobillos y el camis o kurta  es una túnica larga que llega a las rodillas o más larga, casi siempre abierta a ambos lados. Completa el conjunto el echarpe, que es como una bufanda, pero mucho más ancha o un chal o estola, que se puede colocar en el cuello, los hombros o la cabeza, para cubrir del frío o simplemente como adorno. Pues, como vivo reciclando, la vestimenta de arriba era originalmente el echarpe o chal, pero me gustó más que la blusa o túnica original. Ese chal lo doblé en dos, una modista lo cosió en los laterales y se le hizo un orificio para entrar mi cabeza (esto siempre lo hago cuando me regalan un pareo). El pantalón o salwar lo acompañé en la boda con el camis.


Esa misma vestimenta fue hace un par de años a un “Casandra” y este año el “camis” fue al “Soberano”, pero con un pantalón negro de seda. Ah!, la cartera fue un sobre egipcio de piel de camello (ahorita me meten presa), obsequio de Rosa Francia Esquea. Pues a mí siempre me ha gustado  mi vestimenta étnica. Me fascina el dashiki de los hombres  con su kufi, el kaftán de las mujeres, también el algodón y el lino, que son fibras naturales de origen vegetal. Ahora, debo comentarles que soy muy cuidadosa con la moda que voy a elegir, por ejemplo el sari, que es la vestimenta típica de la mujer de la India, no me la pondría, porque me sentiría incómoda, parecería un paquete. Prefiero no ser esclava de la moda y usar lo que considero que pueda llevar con seguridad y confianza que estar a la moda con una vestimenta que no va con mis “atributos”.

-------------------------
Xiomarita Pérez
Columna folcloreando
Publicada en Listín Diario el 31-08-2016

miércoles, 24 de agosto de 2016

Un paseo por Manhattan

Estuve varios días en Manhattan y disfruté muchísimo. El domingo fui a La Placita, donde algunos bailadores, no necesariamente soneros, se congregan espontáneamente para bailar son, merengue, salsa y bachata. No me quedé mucho rato porque estaba lloviendo y además, el sonido no estaba a la perfección. De ahí me trasladé al Centro Cultural Deportivo Dominicano, Inc., donde se junta un grupo de soneros para dibujar el son en sus diferentes vertientes, además del merengue y la bachata.
 
"El sonerito", "La gordita de oro" y "La santa palabra
Mi amiga Liria Báez y yo estuvimos compartiendo la mesa con “El sonerito”, bailador impecable del son, y la pareja de bailadores Juan M. Ulerio, “La santa palabra”, y Emperatriz Marte, “La gordita de oro”. Allí me encontré con el salsómano Eugenio Pérez, que para mí fue una sorpresa, porque nunca me imaginé que íbamos a coincidir en ese Centro Cultural y “salseamos”. 


Eugenio estaba acompañado por su hermana Elena Pérez. Existen diferentes clubes bailables en Manhattan, específicamente del baile del son. En República Dominicana existen varios grupos amantes del son y ahora que estoy en la urbe neoyorquina es que compruebo que en este sector, como en otros sectores de cualquier área, existe el chisme, la “jaladera”, los intereses, muchas veces económicos.
 
Con Eugenio Pérez
Desde que se formó el Club Nacional de Soneros en los finales de los 80 he estado apoyando el son. Conocí en esa época a Radhamés García y a Ángelo Maldonado y creo que una de las primeras entrevistas radiales, por no decir la primera, se la hice en mi programa “Refrigerio”, primero en Radio Visión y luego en HIJB. Visité en ese entonces “El peje que fuma” en Bayona y “La Francia” en Villa Consuelo. Eso sí, nunca me ha interesado formar parte de ningún grupo sonero, porque me considero una bailadora de todos los ritmos, no solamente del son. 
 
"La gordita de oro" y "La santa palabra"
Aprecio este ritmo del folklore urbano, fui una de las que pusieron un granito de arena para que el son entrara a los hoteles en los mismos finales de los 80. Además de impartir clases de son en mi Escuela, de hacer reportajes y de comentar en mi columna todo lo que acontece con el ritmo. Además de ser la única que ha hecho una ponencia de cómo se baila el son y el estilo del bailador sonero en el Congreso Internacional de Música, Identidad y Cultura en el Caribe. Entonces, ¿por qué no se unifican, para seguir aportando, como lo estoy haciendo hace 30 años, con pasión, ya que este ritmo es su estilo de vida, no el mío?

--------------------------
Folcloreando
Xiomarita Pérez
Publicada en Listín Diario el 24-08-2016
 

miércoles, 27 de julio de 2016

Protejamos a los portadores

Estuve leyendo las declaraciones que emitió la investigadora musical Sarah Plovnick en una conferencia que pronunció en el Centro Cultural BanReservas, hace unos dos meses, de que los ritmos como “los congos, la sarandunga y la salve, corren el peligro de ser culturalmente ignorados, por la discriminación social a que se ven sometidos sus intérpretes”.
La musicóloga Plovnick tiene toda la razón, pero para que no exista discriminación ¿los portadores tienen que exponerse a lo que quieran sus “maniyers”?
Músicos de congos, Villa Mella
La riqueza del folklore o la cultura tradicional es que sus hacedores o los que practican la cultura no están esperando reconocimiento de los empresarios disqueros ni de los oportunistas que lo que hacen es beneficiarse de ellos. Las actividades que realizan son porque forman parte de sus costumbres y tradiciones y no les importa que los tomen en cuenta. A quienes les importa lo que ellos hacen para fines de investigación es a los que desde afuera analizan el hecho folklórico.
Esos ritmos carecen de reconocimiento social como sucedió con la bachata, con el merengue en sus inicios, y con el son, que fue asimilado por la clase social media alta y alta, después que se le dio cabida en los hoteles del país. Pero ojo, la salve, los congos y la sarandunga son rituales y todo es un proceso que debe ser analizado, ya que existen los grupos de proyección, esos que deben llevar al escenario el hecho folklórico lo más auténtico posible.
Músicos de la sarandunga, Baní
A los grupos originales hay que protegerlos, orientarlos para poner en valor sus tradiciones, pero no sacarlos de su entorno para beneficio de los magnates del negocio del disco. ¿En qué se benefician, en un viaje ida y vuelta a Europa, con hotel y comida? No creo justo que se utilicen esos grupos originarios para que las empresas disqueras se empoderen de dichos patrimonios sin tener un aval de instituciones que los protejan como debe ser.
Considero que antes de hacer fusión con jazz debe hacerse con nuestra música primero, como lo hizo Kinito Méndez, pero más que nada conocer la esencia de cada ritmo, a nivel individual, para fusionar con los nuestros y luego con los ritmos foráneos, si se quiere. A propósito, ¿en qué se benefició o se ha beneficiado el grupo de salve de Eneroliza Núñez con las grabaciones que ha realizado?

-------------------------------
Xiomarita Pérez
Folcloreando
Publicada en el Listín Diario el 20-07-2016